Subir la persiana y ver un cielo gris puede ser desmotivador para empezar el día pero como en nuestra clase buscamos el lado positivo de las cosas resultó ser uno de los días más interesantes hasta ahora.
Y es que, el viernes pasado, vimos en directo el proceso de "romper a llover".
La seño, corriendo, nos sacó al recreo a primera hora de la mañana para observar las nubes, escuchar el sonido del viento y ver el movimiento en los árboles. Y como si estuviésemos implorando a las nubes hicimos un corro para cantar ¡qué llueva, qué llueva! y dejamos un cubo por si teníamos la suerte de ver el agua caer y poder recoger algunas gotas.
Y así fue como nuestro objetivo se fue cumpliendo. Vimos a través de nuestros cristales como llovía tanto que nos quedamos sin recreo en el exterior. El olor a lluvia inundó nuestra clase y tuvimos que poner una piedra dentro del cubo ¡para que no saliese volando!
Al final de la mañana había parado de llover, cogimos el cubo y comprobamos cuánta agua habíamos recogido.
Sacamos varios recipientes y fuimos echando agua de unos a otros. ¡Los trasvases son muy divertidos!
Alguien dijo que los caracoles saldrían entonces así que en nuestra clase también salieron algunos, preciosos, elaborados con sus manitas.